Y ya casi con las dos patas del otro lado del mar, me encuentro en estos momentos.
El último pendiente antes de sentirse aliviado, es el tener la visa en las manos. Dado que cambiaron el sistema en el que nos las entregarían, más se hizo presente la incertidumbre pues no nos aseguraban el tiempo en que la visa se tardaría.
Inmediatamente concluida la semana del seminario, se programó mi cita pues era un tiempo razonable considerar que había un lapso de un mes para que este trámite estuviera listo.
Afortunadamente y gracias al programa en el que se está inscrito, no tardó mucho este proceso, tan sólo una semana. Así en pocos días estuve de vuelta en el consulado, recibiendo mi preciada visa y sintiéndome con las dos patas del otro lado del mundo.
Ya es muy poco el tiempo que queda para partir, los nervios aparecen y se van, la pesada maleta debe adelgazar y las vivencias y emociones (de todo tipo e índole) no dejan de suceder.
El papeleo que se tiene qué hacer aquí está terminado, ahora lo que viene.
Espero que allá con las francesitas aprendas a ser realmente malvada o que al menos te conviertas en una femme fatal :P esa sí que sería toda una experiecia. Un beso.
ResponderEliminaryo quiero leer los sentimientos a flor de pielllll!!!! ésos son los chiroliros, aunque unos se sientan aludidos!!! ja ja bye
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