
En esta semana tuve la oportunidad de ir a una presentación de un libro del doctor Pérez Romo, el cual trata de algunas o todas sus memorias, entre las que hay viajes, vivencias, familia. Me agradó mucho la presentación que hizo del libro una persona invitada del DF, quien sin leer un escrito de mil cuartillas y de manera amena, como analizando la estructura de un cuento, dió su punto de vista del libro.
Después en el brindis, con un rico tinto, platiqué con un colega de la carrera que irá a la UNAM a hacer su maestría y con un profesor de Filosofía que me dio clases, y que está por terminar su doctorado en la UNAM (arriba pumas!!!). Mi ex-maestro de filosofía me comentaba que era muy bueno que me fuera a Francia, pues tal y como trata en su tesis sobre hermeneútica, uno necesita ampliar su panorama, conocer otras realidades, abrir perspectivas, pues actualmente no hay verdad absoluta, sino pragmática.
Estos breves momentos con mi maestro me recordó aquella ocasión en la que me comentó que si hubiera decidido por filosofía, la hubiera hecho muy bien... y creo que sí me queda algo de ese gusanito filosófico , pues quiero leer de hermenéutica, y sobre todo porque creo que es algo acertado por el momento en el que estoy. Ayer tomando un rico café con mi mejor amiga, nuevamente sale el tema de las otras realidades (llámese Canadá, Francia, México): sus costumbres, su individualismo férreo y poco apego a los afectos, el enfrentarse a la soledad y salir triunfante, entre otras cosas.
Con todo esto, me doy cuenta de la importancia de salir a tener contacto con otros mundos. Quizás no tenga la misma visión otras personas, pero por lo menos para mí se convierte en algo necesario.


